miércoles, 29 de diciembre de 2010

No hay lágrima en mis ojos...

Ni todos los caminos llevan a Roma, ni todos los caminos llevan al amor. Tú le dices la palabra amor a alguien y la imagen de un corazón rojo latiendo gigante en su cabeza, o la de su pareja a la que tanto quiere, le llegará a la cabeza. Sinceramente, el amor no es ni un corazón, ni una persona ni ninguna de esas gilipolleces. El amor no es bonito, no es algo bueno, no es estar a tres metros sobre el cielo. Realmente el amor es una maldición. Te hipnotiza y te ciega. Hace que no pienses en tus intereses, o que te importen una mierda. Y si no piensas en ti, nadie lo hace por ti, y acabas a tres metros bajo tierra.

Y es que, a diferencia del resto del mundo, yo no creo en el amor como en algo etéreo, como una magia que te sacude y te vuelve feliz, no. El amor, para mí, es dependencia, necesidades que cubrir, y qué quieres que te diga, no me apetece tener más necesidades que la de levantarme por la mañana para volverme a acostar. No em apetece tener más dependencia que la de volver a cada rato a coger un nuevo folio en blanco y tatuarle mis pensamientos. El problema está en que se supone que cada uno elige lo que quiere ser. Se supone que cada uno elige lo que quiere hacer. Pero yo no elegí nada, todo vino por algo que no logré controlar. Tenía buena pinta y acepté. Ya estaba durando demasiado. Me dejé llevar y tiempo después lo sigo pagando.

Ahora, con un cigarro en la mano, y con un vaso de brugal con hielo, me encuentro sentado en el rincón de un bar. No sé ni como se llama. Afuera hace frío y tenía que meterme en algún lado. Aquí estoy, sentado, sintiendo que me estoy matando, bebiendo y fumando, engañando al tiempo para soñar despierto y morir soñando.



...pero lloro todos los días.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Una sola bala

Sólo me queda una bala. Sólo me queda un cartucho con una maldita bala. Tengo demasiados objetivos para cumplirlos todos con tan sólo una bala. Menuda putada. Pienso arreglar esto como sea.
Primer objetivo: el chico que me hizo imposible mi infancia en el colegio. Aquel gran hijo de puta que siempre se reía de mí, seguramente por falta de cariño por sus padres. Tenía que llamar la atención. Es posible que la llames más que nunca ahora que puede que termines en un ataúd, hijo de puta. Quizás por culpa tuya todo empezara a torcerse en mi vida. De ahí mis defectos psicológicos… ¿Quieres saberlos? Te los diré cuando nos veamos ahí abajo, cabrón. O no, es posible que no haga falta, ya tiene pinta de que estás medio destrozado. La vida ha hecho contigo lo que tú me hiciste. Eres un perdedor de mierda.

Segundo objetivo: el presidente de turno. Sí, matarlo sería hacer algo grandioso. Quizás pasase como un asesino, pero yo lo veo más bien como un avance en la sociedad. Matarlo significaría enseñarles a los políticos que no todo está permitido. Que hay unas reglas, y el que las sobrepasa, o se retira, o se le retira. Sería realmente divertido. Un cambio de gobierno, ¿qué digo un cambio de gobierno? ¡Un cambio de actitud en la sociedad! Pero matarlo sería convertirlo en un héroe. Y me niego a que ese politiquillo de mierda pase a la historia. Ya caerá él solito, con lo imbécil que es…

Tercer objetivo: esa chica. Esa por la que di todo y de repente, se marchó. Esa chica que no volverá y que me tiene sumido en esta maldita depresión que no consigo asumir. Esa chica que me ha jodido tanto. Va a pagarlo caro. Si no querías saber nada más de mí, tranquila, que no vas a saber nada más de nadie. Del amor al odio en un paso dicen. No me haría falta ni ese paso. Maldita cabrona, qué a gusto me quedaría si supiera que no me ibas a volver a fallar. No me vas a hacer sufrir más. El amor lo puede todo, ¿incluso la muerte? No lo sé. Seguro que me terminaría suicidando yo más tarde al ver lo que le he hecho. Joder, es que la quiero de verdad, ¿cómo le iba a hacer yo daño? No le puedo pegar un tiro a cada chica que me rechace o que me deje de lado. Y menos ésta. Me da igual que termine con un cualquiera. Es su elección, y es su vida. Era la suya o la mía. Decidió salvar la suya, y lo veo lógico.

Mierda. Tengo demasiados objetivos para una sola bala. ¿Qué coño hago? Es una auténtica mierda. Podría repetirlo mil veces y no me cansaría... Estoy solo en estas cuatro malditas paredes que me van cerrando cada vez más por cada segundo que pasa. Mierda, una sola bala...una sola bala… demasiados objetivos y una sola bala… me tengo que alejar de ellos… tengo que quitármelos de encima. Espera, ya sé... Que os jodan a todos. Hijos de puta todos...

...Buenas noches querido Hades, ¿cómo te va? ya tenía ganas de verte...

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Algo diferente

Normalmente, un bloggero, pseudoescritor o poeta como yo, o como todos los que me leéis, solemos escribir algo, lo que sea y, muchas veces acabamos poniendo un vídeo del youtube para clausurar nuestra entrada. Pues bien, hoy no quiero escribir, es más, no me apetece para nada. Sólo quiero escuchar música, una canción en concreto. Escucharla una y otra vez porque dicha canción es como si se hubiera escrito en los rincones más profundos de mi mente y en lo más hondo y oscuro de mi corazón. Hoy, quiero que escuchéis una canción y que la hagáis vuestra como yo la he hecho mía, porque, seguramente, y a decir verdad, todos nos hemos sentido así alguna vez. Ahora me toca a mí. Por favor, os ruego que escuchéis la canción viendo el vídeo. Merece la pena


 
Cuando las luces se apaguen,
Quitándote la ropa en la parte de atrás de un Volkswagen,
Sé que estarás de camino a tu casa
Por la autopista de la nostalgia.
Y cruzarás aquellos bosques azules,
Sin darle importancia al sabor de las nubes.
Ya pensarás en el tiempo que hace
Que nadie te dice algo tan dulce.
Yo sé que estarás escondida,
Dejando la luz encendida,
Quedándose medio dormida,
Buscando en un sueño donde está la salida.
Qué va... No hay quien encuentre esa llamada perdida,
No hay quien te salve la vida.
Estarás vestida de novia en Las Vegas,
Serás una estrella que ya no brilla.

Quizás cuando estés más lejos que nunca
Comprendas que nadie tenía la culpa,
O tal vez en ese preciso momento recuerdes que...
Fue tan importante para ti que nunca te imaginé tan lejos.
¿Cómo pudimos llegar a perdernos,
Después de tanto tiempo?
Fue tan importante para ti que nunca te imaginé tan lejos.
¿Cómo pudimos llegar a perdernos?
Lo intentaré de nuevo...
Fue tan importante para ti...
Fue tan importante...
Fue tan importante para ti...
Fue tan importante...

Estarás cambiando canales,
Leyendo revistas que nunca me harán entrevistas,
Viviendo en la misma ciudad infinita.
Casualidades nos pierden de vista.
Y hoy,
Se van como si fueran hojas que el viento
Se antoja llevarse hacia ninguna parte.
No sé si debo contarte
Que estarás buscando alguien
Que vuelva a ser como nadie.
Estarás besando la nicotina,
Serás Miss Cafeína,
La reina del baile de antiguos alumnos,
Buscando un  doctor que le quite los puntos
A tu corazón disecado.
Estarás tan segura de que me has olvidado que...
¿De qué?¿De qué?¿De qué?
Estarás tan segura, ¿de qué?¿eh?
¿De qué?¿De qué?¿De qué?

Quizás cuando estés más lejos que nunca
Comprendas que nadie tenía la culpa,
O tal vez en ese preciso momento recuerdes que...
Fue tan importante para ti que nunca te imaginé tan lejos.
¿Cómo pudimos llegar a perdernos,
Después de tanto tiempo?
Fue tan importante para ti que nunca te imaginé tan lejos.
¿Cómo pudimos llegar a perdernos?
Lo intentaré de nuevo...
Fue tan importante para ti...
Fue tan importante...
Fue tan importante para ti...
Fue tan importante...

lunes, 20 de diciembre de 2010

Preguntas

Pregúntale a un cojo si le vale la pata de palo. Pregúntale a un parado si se conforma con que haya ganado su equipo, y luego pregúntale a un mendigo si le vale con una moneda de cinco céntimos.
Pregúntale a un anarquista si se conforma con el mundo en el que vive. Pregúntale a un enfermo de cáncer si se conforma con que en el hospital, la comida sea buena. Pregúntale a un anciano si se conforma con otros dos o tres meses más de vida, y después pregunta a un estudiante si se conforma con el cuatro. Pregúntale al médico si se siente bien al saber que estuvo a punto de salvar la vida a aquel chaval.
Pregúntale al cantante si le importa que no funcione el micrófono y si le vale cantar a pelo en un concierto. Pregúntale a un escritor si se conforma con tener un bolígrafo sin tinta.
Finalmente, pregúntame a mí si me conformo con otras mujeres. Ahora pregúntame a mí si me vale con sólo recordarte.

...Quiero soñar que todo acaba. Pero sigo despierto...

martes, 14 de diciembre de 2010

El último que cierre la puerta

Después de algo más de dos semanas he vuelto. Tenía ganas de actualizar, pero no sabía cómo. Llevo tiempo ya queriendo escribir algo que merezca la pena que me lean. Sé que son pocas personas las que se pasan por aquí, pero la verdad es que me hace ilusión, me hace sentir bien que esa poca gente que me lee se vea reflejado en lo que escribo, o al menos le guste. Porque sé entonces que no estoy solo. Porque sé que la pasión por la poesía,  la literatura, los relatos, reflexiones escritas, historietas, novelas, y en general, la magia de hacer eterna y única una idea no es sólo mía. Me gusta que me reconozcan o que me critiquen lo que escribo. Sé que tengo mucho que mejorar en este arte. Pero también sé que he mejorado mucho. Desde aquellas primeras entradas que me dedicaba a decir lo que me pasaba o lo que sentía sin ser realmente profundo se han perdido. Por eso escribo. Es algo que llevo dentro. De pequeño quise hacerme un diario, sólo por el hecho de obligarme a escribir y sacar lo que llevaba dentro diariamente. Me duró apenas 3 días. Es lo que pasa cuando no eres constante, que lo terminas perdiendo. Y eso pasa en todo. En absolutamente TODO. Si no luchas en cada momento por tus deseos, tus objetivos, lo que más quieres...lo pierdes. Como esas ideas en forma de bombilla iluminada que te llega de noche cuando ya estás en la cama. Tienes dos opciones. La primera es encender más luces para llegar a la mesa, sentarte en la silla y escribirla o desarrollarla. La otra es, como suele pasar, apagar esa bombilla iluminada, porque es de noche, tienes sueño, y no quieres luz para dormir. Y no va a volver porque lo que has perdido. Así que sólo me queda el consuelo que aquellas cosas que se perdieron, se perdieron por algo, y pensar que en el fondo se tenían que perder. No creo en el destino, es sólo...un camino. Bueno, muchos caminos.que se unen y se bifurcan. También se entrelazan con otras personas, de manera que chocas con cientas de personas a lo largo de tu vida. Elige la tuya, y lucha por ella. Me voy, ya nos veremos en otra ocasión.


A veces, la mejor manera de apostar por ti es apostando por otra persona. A veces es la mejor manera de pegarte el trompazo de tu vida. A veces es la mejor manera para sentirte realmente feliz.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Mike (2ª Parte)

Me levanté para seguirla con la mirada, pero no la encontraba. Distinguir personas que se marchan de espalda cuando la zona está llena de gente no es nada fácil. Metí el dinero de la cesta, sin ni siquiera darme cuenta cuánto llevaba, para levantarme veloz y echar a correr en su busca. Tenía que serlo. Seguro que era ella. Aún tengo su nombre tatuado en el corazón. Dejadme en paz, sé que habían pasado más de 6 años de entonces, pero era la única persona que me comprendía. Necesitaba hablar con ella, saber qué era de su vida. Saber si encontró a esa persona que llenara el espacio en su corazón que no logré ocupar yo. Eché la mirada al bulto de personas que se evitaban y se iban esquivando para seguir su marcha a cualquier lugar. No la encontraba. ¡Joder! ¿Cómo podía haberla perdido? No, aún no la había perdido. Me negaba a aceptarlo. Eché a correr en la misma dirección en la que ella había andado. Inspeccionaba cada rostro de cada persona que veía. No podía haber ido muy lejos. Pero habían calles perpendiculares a la que estaba y era posible que hubiera cambiado de dirección y haberse metido en alguna de esas calles, pero mi intuición me decía que no, que lo mejor era seguir recto. Así que decidí girar a la izquierda. Mi intuición me había fallado una vez tras otra desde que nací. Y si algo había aprendido en la calle es que la intuición te termina escupiendo en la cara y riéndose de ti. La callé que escogí era más estrecha y bastante menos transitada. Entonces vi un cuerpo delgado ataviado con un abrigo negro que cubría casi desde el cuello hasta las rodillas. Y encima de él había un pelo castaño rizado largo. Era ella.  Empecé a correr como nunca había corrido. No se me iba a escapar. No me echaba nada a la boca desde el día anterior, y mis piernas sin fuerzas me estaban llamando de todo, pero no importaba. No sabía de donde sacaba las fuerzas, el caso es que las piernas no tienen cerebro y no pueden decir que no. Era yo el que lo tenía y era yo el que mandaba a mi cuerpo. Llegué hasta ella y de mí sólo salió un intento de voz transformado en un "perdona" sin aliento. Estaba cansado a decir verdad. No había recorrido mucha distancia, pero mi estado físico y psicológico no estaba para muchos trotes. Ella se giró y me miró a los ojos. Se asustó y se echó para atrás. No dijo nada. Yo seguí hablando:
-Perdona, no voy a hacerte nada. ¿Te acuerdas de mí? Soy Mike, estuve saliendo contigo hace unos cuantos años.  Tú nombre es...
- Jillian. Estuve saliendo con un Mike... Pero no eras tú. Él era, no sé, distinto...
- Soy yo, ¡te lo juro!Me fui de la ciudad a estudiar, pero volví sin terminar la carrera. Tú también te fuiste, pero por lo visto, el destino fue otro bastante diferente al mío - Parecía francamente asustada. Dio unos pasos atrás sin dejar de mantener la mirada. Sus ojos me dijo todo lo que tenía que oír. Tenía los ojos cristalinos. Era ella, pero no quería que yo fuera yo. Se esperaba otra cosa de mí. No podía ser un rey de castillos de cartón. Se dio media vuelta y marchó a toda velocidad. Vi como una lágrima saltó y brilló al pasar la luz de No me moví. Sabía que ella seguí viva, y ella sabía que yo seguía existiendo. Estaría por ahí, en alguna calle del centro de la ciudad. Vendría el día que estuviera preparada para hablar y saber de mí. Sé que vendrá. Entonces, metí la mano en el bolsillo de mi abrigo y saqué su contenido. Había cuatro euros y un cigarrillo. No está mal. Fui para un restaurante de comida barata y rápida y pedí a un joven fuego. Fue el mejor cigarrillo que había fumado. Cuando llegué le di la última calada al cigarro y lo chafé y tiré a la papelera. Mis piernas ya no se quejaban, sonreían al notar ese olor a caloría bruta.


sábado, 20 de noviembre de 2010

Mike (1ª Parte)

Iba caminando por una calle peatonal bastante transitada en hora punta. Pero no era hora punta. Serían las siete de la tarde. No lo sabía. Hacía tiempo que no sabía la hora más que por las campanas de una iglesia cercana de donde solía dormir y por algún que otro reloj de algún escaparate de algún negocio. Hacía bastante frío. Vestía un chaquetón marrón viejo y parcialmente roto. Unos pantalones vaqueros desgastados y unos zapatos negros manchados y destrozados. Decidí sentarme en el rincón de un portal de un edificio que daba a esa calle. Miraba al suelo, ido. Una colilla encendida apareció en el campo de visión de mis ojos golpeando mi pie derecho. Levanté la vista y un hombre trajeado andaba veloz maletín en mano. Alargué el brazo hasta coger el cigarrillo a punto de morir. Le di el par de caladas que le quedaban y lo apagué chafándolo en el suelo. Vivir así era un infierno. Antes molaba, pero ahora, sin dinero, sin casa, sin amigos, sin familia, ya no tenía gracia. Las drogas están bien cuando puedes compartirlas y disfrutarlas con gente, y siempre que no te pases de la línea. Y yo no me pasé de la línea sino que la pasé, di 4 vueltas al mundo y la volví a cruzar. Todo lo había perdido por culpa de la maldita heroína. Ahora ya desenganchado, por voluntad o por moral, pero me dije basta ya con 24 años, tras 6 años enganchado, cuando me di cuenta que me quedé sin nada. Todo empezó por las malas compañías. Empecé a fumar por nerviosismo y a beber más de lo normal con apenas 18, ya ves lo que son las cosas. Más tarde, ya por cuenta propia, eso no me afectaba tanto y pasé a los porros y a alguna raya de cocaína cuando salía de vez en cuando a discotecas y demás. Pero no me gustaba la coca., sentir las moléculas de cocaína pasar por mi nariz me provocaba una reacción desagradable. Un amigo de por entonces me dijo de probar la heroína, que le habían dicho que daba un pelotazo de la leche. Además, en una película, uno decía que era mejor que un orgasmo. Ya tenía que ser bueno. Pero el problema de no terminar de ver una película era que no sabías como podías acabar. Y acabé así. Tirado en la calle, sin más que unos 3 euros diarios que podía conseguir, suficiente para comer cualquier mierda una vez al día y poder de vez en cuando comprarme una botella de whiskey si la gente portaba.

Alzaba la vista y me dedicaba a ver la cara de la gente. Veías siempre gente con todos los gestos posibles. Veías a un grupo de jóvenes con la vida por delante riendo, una pareja que podrían tener mi edad, dos abuelos andando a su ritmo, en silencio. Debe ser que conforme vas cumpliendo años tienes menos ganas de llamar la atención. Como si no quisieras demostrar al mundo que ya no eres el que eras. Que el tiempo avanza impune, y que terminará por vencerte.

Pasaron las horas y el sol se fue de viaje al otro lado del charco y la luna me vino a visitar. Seguía en el mismo rincón. No tenía otra cosa que hacer. Moverse suponía perder las calorías que necesitaría de madrugada si no conseguía encontrar un sitio cerrado donde pasar la noche. El reloj de la farmacia que había en frente marcaba las 11 y media de la noche, y la calle seguía bastante transitada. De repente, la imagen de un rostro me golpeó el cerebro y me quedé intrigado. Esa cara me sonaba, no sabía de quién era, pero el caso es que me sonaba. Era una chica de pelo castaño rizado, ataviada con un abrigo negro que le cubría desde casi el cuello hasta las rodillas. No lograba identificarla. Mi vida pasaba por mis ojos para compararla con alguien conocido en algún momento de mi pasado. De repente, una imagen se paró. Tendría yo 16 años por entonces. Las imágenes ahora pasaban lento hasta que el yo de esa colección de foto-recuerdos llegó a los 18. Entonces paró y desaparecieron. No entendía nada, hasta que sus ojos se cruzaron con los míos. Entonces adiviné quién era. Era ella. Tenía que ser ella...

viernes, 19 de noviembre de 2010

Jueves alternativo

Voy fumado. No de pitis. No de porros. No de cualquier gran droga que se quema para aspirar su humo. No. Me siento parcialmente colocado a base de cachimba. Normalmente la cachimba no coloca a no ser que le pongas marihuana, ron, whiskey o vodka. Pero no era el caso. Joder, parece patético lo que estoy contando pero es verdad. Algo de tabaco de menta, un carbón de largo quemado, un depósito llenado en sus tres cuartas partes y papel de aluminio agujereado. No necesito más. Suele pasar si no sueles fumar. Me siento como en la escena de Trainspotting cuando Mark se pega los chutes de heroína y cae al suelo para atrás. Sólo que yo estoy sentado y no es la misma potencia de droga. Tampoco la necesito. No estoy acostumbrado a esto. Pero me gusta. No soy adicto, pero disfruto con ella.
También tiene sus cosas malas. No tiene el efecto de amnesia temporánea mientras te dura el efecto. Y seguía pensando... y recordando. Tras un rato tratando de filosofía barata con un amigo, hablando sobre las drogas, la vida y el futuro, mi mente vuelve al pasado. Pero volver al pasado supone rebobinar en mi mente. Y el disco que hay en él se está empezando a rayar y funciona a medias. Y aunque no sea un pasado claro, se clava en las paredes de mi mente. Y mi cerebro manda encoger mi corazón. Es lo suyo. El corazón se estremece cuando teme por su vida. Cuando esté muerto en vida...¿Cuándo? No...eso supone un futuro incierto. Y ni es futuro y ni es incierto. Es presente. Estoy muerto en vida desde que no vivo, v.l.r. Esto no es vida. Vivir no te lo enseña ni los amigos, ni las drogas, ni el sexo opuesto, ni el sexo a secas, ni el colegio o la universidad. Por ejemplo, la universidad te enseña a sobrevivir, pero...¿de qué sobrevivir si no se vive?
Ahora, todo gira a mi alrededor. No por el "raro-ciego" que pueda llevar encima, sino porque conozco un huevo de problemas, y en todos estoy yo en el centro. La vida es así. La vida es muy puta. La vida es muy perra. Y yo le ladro, pero me quitó el collar y me ha dejado tirado en la calle, abandonado.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Sin Ángel Guardián

-No vas a volver, lo sé de sobra, aunque no quiera convencerme de ello.- Dije con un nudo en la garganta al oír mis propias palabras. Estaba hablando con ella como si estuviera hablando conmigo mismo. Odiaba decir a la gente esas cosas que uno se tiene que decir a sí mismo y callarse. Pero siempre me iba de la lengua de más.
-Eso no lo sé. Quizás tengas razón, o a lo mejor en unas semanas veo que te sigo echando de menos. No lo sé, me siento agobiada. Necesito mi espacio.- Me respondió con una voz triste apenas convincente.
-Pero entonces ¿me estás dando un tiempo o qué es esto?.-Me sentía completamente ido. No sabía exactamente de qué iba el tema. O no quería verlo. Quizás en el fondo sabía a dónde quería llegar, pero estaba dándole vueltas al tema para que no se acabara.
- Sabes que no me gusta lo del tiempo. Haz tu vida, yo voy a hacer la mía. No quiero que estés esperándome, porque no me parece justo.
-¿Qué? No sé si te has dado cuenta que has sido mi vida durante demasiado tiempo. No esperes que haga otra vida porque sólo conozco esta.- Estaba con los ojos hinchados, con lágrimas en los ojos, a punto de querer matarla, matarme, o destruir el mundo.
-Jack, no me hagas esto más difícil por favor, yo tampoco lo estoy pasando bien, ¿vale?.- Soltó ella con tono casi de súplica.
-¡No! Ahora resulta que yo soy el malo... ¿En serio quieres que se acabe?
- ¡Tú no eres el malo, no hay un culpable en esto!Lo he estado pasando fatal. No es tu culpa, no sé, necesito estar sola ahora.
Me levanté cabreado. No podía creerlo. Todo se estaba desmoronando. Un cigarro fumado en el suelo a punto de ser pisado. Ni de lejos, pisado no, hubiera sido demasiado rápido. Era la chusta de un cigarro abandonado, dejando que el viento consuma lo poco que queda de mí. Así me sentía. Como una cachimba que no tira. Como una noche sin luna. Vacío, abandonado de cojones. Era un puto perro callejero sin dueño, suplicando que me aceptase como mascota.
- No puedo creerlo... Yo venía a arreglar las cosas. A intentarlo de una vez por todas y volver a estar como siempre.
-Ya, pero es que no va a mejor. Es que no veo que pueda mejorar. Y creo que es mejor terminar ahora que no esperar un mes y que pueda acabar peor.- Ella lo decía como intentando autoconvencerse. No estaba segura de lo que estaba diciendo, pero sabía que no iba a dar marcha atrás. -No sé, necesito vivir mi propia vida. No me gusta nadie. No te estoy dejando por otro ni nada. Sólo es eso...
-Ese cuento ya me lo conozco.- Cada palabra que decía me sentía más imbécil. Me sentía que estaba más lejos de ella, pero es que era así. Sentía que la estaba cagando, pero daba lo mismo. Sé que no volvería conmigo. Así que le decía lo primero que se me pasaba por la cabeza, realmente lo pensara o no. Le llegué a mentir, no recuerdo sobre qué, pero recuerdo que le mentí, no voluntariamente, sólo que ya no sabía ni qué decir.
-No es ningún cuento ¿vale? Joder, Jack, todo este tiempo he estado genial. He sido más feliz contigo que con cualquier otra persona, pero es que no aguanto más. No quiero perder el contacto contigo. Quiero que seamos amigos- Apenas habían fuerza en sus palabras. Lo decía casi sin voz. Esa fuerza se habían condensado en lágrimas. Realmente lo estaba pasando mal. Decidí callar. Claro que no estaba de acuerdo ni conforme con sus palabras pero no conseguía decir nada. Abría la boca, pero nada salía de ellas. Mis lágrimas que pasaban por el lado de mis labios habían absorvido mi voz. No me quedaban palabras para responder a eso. Ella se estaba yendo. Estaba con las maletas fuera, y echando la última mirada dentro para después cerrar la puerta de mi corazón. Y cuando cerró, se guardó la llave sin querer. No sé para qué la hubiera querido guardársela a posta. Mi corazón sólo eran cascotes de arena cayendo sobre el resto de mis vísceras. Nada quedaba.
-¿Me puedes dar un abrazo, por favor?.- Jamás imaginé que así fuera a acabar. Pidiéndome un abrazo, como si de un amigo se tratase. Me sentí muerto. Sentía como si nada fuera cierto. Me estaba pidiendo un abrazo mientras me decía adiós. No se lo merecía. Pero sí se lo merecía... En las pelis me tendría que haber ido y no volver a verle, pero no era una película...desgraciadamente, eso era real.


Mientas, no lejos de allí, alguien estaba dando un concierto.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Viaje de ida y vuelta

Era la típica tarde de otoño abandonada del sol. Sólo las farolas de la carretera y los faros de algunos coches iluminaban la vista. Sonaba en la radio Love the way you lie de Eminem y de Rihanna. No sé por qué la gente conoce esa canción como la de Rihanna con Eminem. ¿Cómo que Rihanna con Eminem? Tendría que ser al revés. Un estribillo pegadizo no te da autoridad en una canción. Pero bueno, esto tampoco importaba demasiado en el momento.
Ahí estaba yo. en el asiento detrás del copiloto. Apoyada mi cabeza en la ventana, mirando absorto a través de ella, pensando en todo. Pensando en poco, o quizás nada. Cada pensamiento que llegaba a mi mente, deseaba que se evaporara con la misma velocidad con la que llegaba. Pero no se iban. Se aferraban a cada neurona de la memoria como si les fuera su vida en ello, nunca mejor dicho.
Pensaba en todo, pero no quería pensar. Tenía ganas de no volver a tener en qué pensar durante mucho tiempo. Me lo merecía por una vez. Ya era la hora, aunque mi mente no pensaba lo mismo y seguía atormentándome con los recuerdos, pensamientos, y posibilidades de futuro. Hubiera pasado el mejor día del año hoy si no se hubiera ido. Hoy habría hecho un año más con ella si no se hubiera marchado para siempre. Ahora ella no está bien, pero dice que está mejor. Normal que me dejara. Lo tendría que estar pasando fatal. La distancia es una mierda.
Los cristales se estaban empañando impidiéndome ver, y aunque pasaba la mano para poder seguir mirando un paisaje oscuro, cada poco tiempo volvía a empañarse. Me terminé cansando de quitar cada pequeña molécula de agua condensada que me impedía seguir viendo a través de la ventana. Giré la cabeza a Sebas, que estaba durmiendo en el asiento de la izquierda. Toni también estaba durmiendo, con la boca abierta, en el asiento del copiloto. Sólo María se mantenía despierta conduciendo y gracias a la música de la radio.
Miraba el velocímetro del coche. Marcaba unos 115 km/h  y la verdad es que si hubiera estado conduciendo yo y hubiera estado solo hubiera pasado los 150. Quería terminar con ese mal momento. O llegar pronto a mi habitación o no llegar jamás. Realmente no sabía que era mejor. No era la primera vez que pensaba en el suicidio, pero nunca lo había intentado llevar a la práctica. Me faltan cojones. Me faltan cojones para muchas cosas, quizás me faltaron siempre para todo. De repente todo volvió a su sitio, mis pensamientos se marcharon, volví al mundo real. Vi un cartel: Valencia 5 km. Estábamos llegando, nada iba a suceder. Nada extraño. Nada que despertara sentimientos de ningún tipo en nadie. Todo seguía su curso. Un fin de domingo más de vuelta a la realidad. Un día más es un día de menos. Pero te sigo echando de menos.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Te llevaste mis poemas como al Shotta

Odio
que te agobiaras con tanta facilidad,
me desarmaras con dos palabras convincentes,
te enfadaras conmigo por tonterías,
te importara el qué dirá la gente,
que fueras un poco a tu bola,
no me demostraras que me querías,
me dejaras sin ti pra siempre,
pero más odio que no volverás jamás.

Añoro
tus agobios,
tus juegos sucios,
tus broncas,
y tu tristeza,
tu pasotismo,
tu indiferencia,
esas dos palabras
que solo suenan bien saliendo de tu boca

Ahora
la tristeza es mi rutina,
la bebida mi amante,
el día la cal,
la noche la sal.
Los recuerdos son mi tesoro,
la soledad mi compañía,
los poemas mi delirio
la música mi armonía

miércoles, 3 de noviembre de 2010

27 grados 23 minutos

Casi nadie se da cuenta de que realmente el amor es lo que mueve a cada persona de cada ciudad de cada país de este pequeño mundo. Pensadlo. Por él la gente se quita las armaduras, se queda desnudo ante otra persona y no tiene miedo, porque sabe que la otra persona le va a corresponder. Si ella necesita calor, él la arropará. Si ella necesita un hombro, él se lo regalará. Gracias a él miles de personas se consideran felices en este mundo y otras tantas miles están llorando, en depresión o, quien sabe, pensando en el suicidio. Por suerte o por desgracia, el ser humano se mueve por encontrar el amor. Es una mierda, una gran putada eso de depender de una persona que tiene el mismo nivel de pensamiento, de sentimientos y de libre elección que tú. Puedes ser feliz si quien amas, también te ama. Si no es así, ya ve aviso, amigo mío, vas de culo.
Así son las cosas, quieras o no. No puedes quejarte de que alguien está super pesado por el amor, porque lo puedes demostrar más o menos, pero tú estás en la misma situación que el resto del mundo. Y el amor, de verdad, es igual en Europa, África, Asia o la Ántártida. Creo que es de las pocas cosas en este mundo que es realmente universal. Un beso, un beso va a significar lo mismo aquí que en Guinea o Siberia.
Pero bueno, a lo que iba. El amor es una gran putada. Es una constante pelea contra el mundo. Cuando tienes pareja, vas a oír mil veces que el amor no existe, que nada dura para siempre o que te terminará poniendo los cuernos, terminará por aborrecerte o cosas por el estilo. Y en parte es verdad. Pero si estás jodido por el amor, esos mismos que antes te decían que no duraba para siempre, también te dirán que encontrarás a tu amor verdadero, que todo se solucionará. Que el tiempo todo lo cura.
Me hace gracia esa frase de "el tiempo todo lo cura". ¿Qué el tiempo todo lo cura? ¿Qué clase de consuelo es ese? Es la manera más patética de alentar a una persona dolida. Es posible que sea verdad, pero ¿de qué sirve? de nada. Si alguien recurre a esa frase, dígale de mi parte que se puede quedar callado.
Mierda, sigo pensando de más.
-¡Jefe! Póngame otra de ron. (Todo sea para callarme de una puta vez).

lunes, 1 de noviembre de 2010

Ojalá pudiera decirtelo a la cara, chaval.

Pero como no es posible, te lo digo por aquí, espero que lo leas y lo pilles:
¡¡¡GILIPOLLAS!!!

sábado, 30 de octubre de 2010

¿A dónde van?

¿Dónde se fueron los besos que nos quedaron por darnos?
¿Qué es ahora de todos los momentos pasados?
¿Quién ha borrado mi estela en tu alma?
¿Cómo hemos llegado a este punto?
¿Cúando podré olvidar todas las anteriores preguntas?

Una vez más, me cago en la puta. Pero no en la puta inspiración o en la puta suerte como anteriormente, no. Esta vez me cago en la "Puta". Esa puta que debe ser la culpable de todo lo malo que sucede porque todo el mundo se caga en ella. Pues en esa puta me cago porque no consigo olvidar. Porque ni el alcohol, ni la música, ni escribir me hace olvidarte. Porque siempre vas a aparecer en el momento menos oportuno para hacer que no te olvide. Y te odio. Déjame decirte que te odio muy profundamente porque nadie da respuestas a mis preguntas que se formularon porque desapareciste. Me da igual que no vuelvas. ¿Qué quieres que haga? es más, no quiero volver a verte. No si no es para sonreirme y hacerme tragar cada una de estas míseras palabras que estoy escribiendo en un momento de ausencia de un poco de consciencia. No estoy borracho. Ojalá, que no me haga olvidarte no quiere decir que no me ayude a alejarme de ti durante las escasas horas que me dura sus efectos. No es la primera vez que me entran ganas de fumar un peta que haga que te deje de ver con el humo cuál niebla. Pero no. Por ahora, prefiero seguir cagándome en la puta. Nadie sabe quién esa puta, y debe ser una desgraciada, pero alguien se tiene que llevar los palos que he recibido por tu parte. A la puta le tocó.

jueves, 28 de octubre de 2010

Nena, i love you

Ahí estaba yo, esperándola como siempre. Siempre tarda, pero nunca me he ido esperándola porque siempre ha venido. Además, aunque tuviera que esperarla durante 3 horas, podría esperarla 4 horas más porque ella es especial. No es una musa cualquiera, es mi única musa. Antaño no lo fue, pero las otras siempre me terminaron abandonando o, directamente, nunca estuvieron conmigo. Pero ella es especial. Lo podría repetir mil veces. Para lo bueno y para lo malo. Ella saca las dos vertientes de mí. La he llamado puta, pero también la he vanagloriado, y no pocas veces...ambas. Y aunque contadas ocasiones me ha dejado con un palmo de narices siempre me termina compensando. A decir verdad, me excita su presencia. Sé que de esa noche va a salir algo para la posteridad. El caso es que mientras todo el mundo está de fiesta a las 4 de la madrugada, yo estoy disfrutando de unas de nuestras sesiones nocturnas que tanto placer me da. No me dejes nunca, pequeña, no te atrevas, hija de puta. Bendita inspiración. Puta inspiración

miércoles, 27 de octubre de 2010

De vuelta a los poemas

¿Qué queda de lo que una vez fue?
¿qué fue de lo que una vez se quiso?
¿Qué se quiere de dónde no queda nada,
pues si nada queda de dónde todo se quiso?

¿Qué fue de un "tú y yo" perdido?
¿dónde se fue ese acorde,
si acorde a lo sucedido,
todo está muerto pero todo lo ha vivido?

¿Qué fue de la vida de esas sonrisas?
¿qué fue de aquellas eternas?
Murieron en su propia alegría
porque nada tendría que haber sido.

Mas ¿qué fue de lo que no llegó a ser?
¿por qué aparece lo que nunca quise?
Pero si hablo de ti...¿por qué cariño?
¿por qué me dejaste si sentías lo mismo?
Quizás sea eso...
que tú ya no recuerdas y eso no puedo olvidarlo...



Es así

Estaba Jordan hablando con May, una amiga reciente. Estaban en una sala de estudio, hablando. Es lo típico de que los sitios para estudiar se utilizan para todo menos para estudiar.
-A ver, le quiero un montón, pero no sé... Es que es la relación que me encantaría tener dentro de quince años. Dijo May, con aspecto triste y cansado.
-Eso me suena. Respondió Jordan casi en silencio
-¿Y eso?. Dijo May levantando la cabeza
- Mi ex. Me dijo algo parecido poco antes de cortar conmigo.
La ex de Jordan se llamaba igual que su amiga. May, su amiga, estaba pasándolo mal por su relación con su novio.
-¿Sabes qué?- Dijo Jordan - Estoy pensando que a lo mejor así es como se sentía mi ex. Ya sabes, ella me dijo que me quería un montón y eso, pero que aún así me dejó. Ahora me estoy dando cuenta de que a lo mejor así se sentía ella, y yo no supe verlo. Quizás si determinadas cosas no hubieran ocurrido como ocurrieron, todo sería diferente ahora... Esto es una mierda.
-Vámonos de quintos- Sentenció May.
- Me mola la idea. Ciego a las 12 de la mañana.
...Es así...
Son cosas que pasan. Que no pasan. Y que NO deberían pasar.

lunes, 25 de octubre de 2010

Fucking brain II

Son las 3 de la madrugada de otra noche más sentado en el sillón del salón de mi casa. Todas tristes, sin luz, sin una luna que admirar. Sin una estrella fugaz que seguir. He cogido la botella de Jack Daniels y un vaso de chupito. Me he bebido cuatro y voy a por el quinto. Son cosas que pasan. Todo lo que empieza, al final, termina. A veces hago las cosas con un fin. Para fomentar algo que finalmente pierdo por haberlo hecho. Soy un gilipollas. Trago otro chupito, me lleno el sexto.
Alguien me está hablando. Lo digo en serio, oigo a alguien que me está diciendo cosas. Ah vale, era Rafael Lechowski, bah, me dice que que le escribió gritando al tiempo y no sé qué más. Que le jodan. Es un tío que me cae bien, pero ahora no quiero escucharle. Realmente no quiero escuchar a nadie. Trago otro vaso de mi amigo Jack. Hay que joderse que la música es la única que me dice lo que quiero oír, pero es que ahora no quiero oír nada. Son las 3 y media de la madrugada. Pienso cómo coño he podido llegar a esta situación. No lo recuerdo. Espera, ah sí, ya me acuerdo. Rompo a llorar. Noto que estoy llorando más de lo normal, pero no consigo frenarme. Intento ahogarme con otro vaso de jodido JD.
Me cago en la puta. Me estoy mareando. Decido dejar el vaso. Sin querer lo tiro al suelo. Se rompe. El sonido es un trueno que cuela en mi cerebro. Me levanto, bueno, lo estoy intentando. Todo me da vueltas. Intento ir hacia mi habitación. La pared me cierra el camino y me choco contra ella. Joder, qué coño hace la pared ahí? Mierda otra vez, me acabo de dar cuenta que he sido yo el que ha girado de más. Tengo sangre en la ceja. Puto alcohol. Cura heridas, pero abre otras...y no en sentido poético. Consigo llegar a mi habitación. Me siento en la cama y me quito la camiseta. Está mojada. Parece sudor. Abro la cama. Me quito los pantalones. Bueno, lo estoy intentando, pero me está costando, joder. Lo consigo. Me acuesto en ella. Todo da vueltas. Como la vida.Buenas noches. Mañana será otro día. Otro día igual que hoy.

sábado, 23 de octubre de 2010

Sólo queda superarse

Cuando has llegado abajo del todo. Cuando has llegado al punto donde no puedes seguir cayendo más bajo, sólo queda empezar a subir. Cuando todo ha terminado, sólo queda empezar algo nuevo. Y aunque la vida te pueda poner, no una piedra, sino un muro, tienes dos opciones: intentar empujar el muro y al no poder, llorar y lamentarte por no poder seguir ó hacerte unas alas improvisadas y salir de allí.
Improvisemos un guión definitivo dónde no haya cabida a más lágrimas. Dónde no haya cabida a tristezas ni a las  penas. Dónde sólo hayan sastres de sonrisas y sus clientes. Dónde la gente que bebe alcohol lo haga por celebrar y no por olvidar. Que la gente que fume no sea por ataques de ansiedad o nerviosismo.
Dónde las únicas lágrimas que hayan son de felicidad.
"Ven a ver como renazco bajo la luz de la luna"

jueves, 21 de octubre de 2010

Un día más es un día menos

-"Es como cuando se te rompe lo que más quieres. Intentas arreglarlo desesperadamente cuando ya te has dado cuenta que va a ser imposible que sea como antes" Dijo Egor mientras seguía bebiendo un tercio de cerveza.

Siento deciros, lectores, que ahí acaba el relato. Hoy no hay ni sucesos ni inspiración que me ayude seguir el texto. Aún así, la frase de Egor ya es suficiente como para hacerme creer que debo de olvidar aquello que se te rompe. Tíralo a la basura. Quizás los primeros días cuesten si le tienes realmente aprecio, pero siempre hay esperanza para un futuro algo más claro.

Nada es para siempre dicen unos, lo que merece la pena dura una vida, dicen otros. Yo creo que lo que merece la pena tarde o temprano te será arrebatado, de ahí el origen del sufrimiento humano. Pero hay que cosas que duran para siempre. Por ejemplo...¿por ejemplo? estas palabras.